Comienzan las épocas calurosas y con ellas las ganas de lucir la piel dorada. Antes de tirarte al sol, echa un vistazo a nuestras claves para que este verano el bronceado sea seguro para tu piel.

¿Qué tipo de piel tienes?

Saber qué tipo de piel tienes va a ayudar a elegir la textura correcta. Al igual que los tratamientos o productos de limpieza especiales, los bloqueadores tienen diversas texturas como gel, mousse, crema e incluso algunas son mucho más livianas que otras. Consulta en nuestra farmacia o a un especialista cuál es la mejor para ti.

FPS sin falta

El FPS no te protege al 100% pero sí te ayuda a prevenir quemaduras graves en la piel. En verano, debe ser al menos de 30; en épocas más frías puedes bajarlo a 15 como mínimo. Más allá de que el bronceador tenga un alto FSP, es muy recomendable buscar maquillajes que también lo tengan así el cuidado es más completo.

Hidratación obligatoria

Antes y después de exponerte al sol, la crema o loción humectante no puede faltar. Esto es clave durante toda la época de exposición porque los rayos UV pueden secar la piel o dejarla débil así que no te olvides de la hidratación. Por otro lado, también bebe mucha agua para mantener la piel sana.

Cuidadito con el horario

Ya lo sabes pero lo repetimos: entre las 11:00 y las 15:00 es mejor no exponerse porque es el momento en el que el sol pega más fuerte. Durante el resto del día, refuerza el bronceador cada dos horas y, si podes, moja tu cuerpo para que se refresque.

Ayúdate con el bronceador

¡No todo bronceado viene de la mano de estar mil horas de sol! Si tienes un evento especial, no te expongas de más. Es mejor que optes por un buen bronceador y que juegues con el maquillaje para lucir dorada. La prioridad absoluta debe ser la salud de piel, esa es la clave.