Tu navegador (Internet Explorer 7 o anterior) está obsoleto. Tiene fallas de seguridad y no puede mostrar todas las características de este y otros sitios web. Aprende a actualizar su navegador.

X

Dedo martillo, cuando el pie se convierte en “garra”

 

Aunque podemos nacer con este problema, normalmente surge por usar un calzado inapropiado. No te dejes guiar por las modas y elige un zapato cómodo por el bien de tu salud.

 

Se trata de una deformación de un dedo o más dedos del pie, que toman una posición doblada hacia abajo como si fuese una garra. Generalmente, suele afectar al segundo dedo, aunque también puede surgir en el resto.

 

El origen del problema

El motivo por el que se produce, en un gran número de casos, es por la presión ejercida por un juanete, dando lugar, a su vez, un callo encima del dedo y una callosidad en la planta del pie; afecciones que provocan dolor al caminar.

Pero este problema también puede ser de nacimiento (congénito), o como consecuencia de una artritis.

Por otro lado, el origen puede estar en el mal uso del calzado, ya que si se utilizan zapatos que calzan cortos y son estrechos, tanto en adultos como en niños, y si se abusa del uso de tacones altos, puede surgir el dedo martillo. En casos menos comunes, cuando todos los dedos están afectados, el origen puede ser un problema nervioso o de la médula espinal.

 

Diferentes complicaciones

Las molestias no son las únicas consecuencias de esta deformación. Debido a que el dedo se ve forzado a estar en una posición flexionada, los músculos y los tendones en el dedo se aprietan, se vuelven más cortos, y la articulación de la mitad del dedo del pie está doblada. Al principio, se puede mover y estirar, pero con el paso del tiempo pierde esta movilidad.

Dependiendo de si se puede estirar o no el dedo, esta afección se puede clasificar en dos tipos:

◗ Flexible: generalmente el dedo se endereza cuando el paciente se pone de pie y el peso cae sobre él.

◗ Rígidos: no se estiran y presentan un trauma producido por los zapatos que da lugar a dolor y a la formación de callosidades.

 

Pisa con cuidado

Si tienes antecedentes familiares con este problema, sufres artritis y te ha salido un juanete y callosidades, tus posibilidades de padecer un dedo martillo

aumentan. Para evitarlo, apunta estos consejos:

◗ Evita el uso de calzado muy estrecho o que no calce bien.

◗ Deja los tacones muy altos para ocasiones especiales.

◗ Revisa la talla del calzado de tu hijo con frecuencia.

◗ Usa plantillas suaves para aliviar la presión sobre el dedo del pie.

◗ Protege la articulación afectada con cojinetes para callos o cojinetes de fieltro.

◗ El uso de ratoncillos (elemento ortopédico) obligan a que el dedo se estire disminuyendo el roce en la parte superior.

 Anticipate a la operación

Existen diferentes tratamientos, tanto ortopédicos como de rehabilitación, que pueden mejorar e incluso corregir el dedo martillo.

• Cuando lo padece un niño, en los casos más leves, se puede tratar con la manipulación del pie colocando una férula en el dedo afectado.

• Cuando ya se padece, pero no está muy desarrollado, se debe utilizar un calzado del tamaño apropiado y amplio, con el que el afectado se sienta cómodo. De esta formar se

puede evitar que la deformidad vaya a más.

• El ortopeda y podólogo puede elaborar dispositivos para los pies llamados enderezadores o reguladores del dedo. También están en las farmacias con sección de ortopedia.

• Algunos ejercicios de estiramiento, como puede ser recoger una toalla con los dedos de los pies, puede ayudar a estirar y enderezar los pequeños músculos del pie, y así evitar que se encuentre en una posición fija.

• En los casos más desarrollados y graves, el paciente se puede someter a una intervención quirúrgica para enderezar la articulación.

Toma nota

Aunque se trata de un problema que suele surgir con el paso del tiempo por el uso inapropiado del calzado, hay niños que pueden nacer con él, o adquirirlo al cabo de los años por no usar un zapato adecuado para él, como suele ocurrir cuando lo hereda de hermanos mayores. Por ello, dale la importancia que merece a la elección del calzadode tu hijo.

Dejar un comentario

nombre

correo electrónico (no publicado)

sitio web